La descarbonización en Baleares, ha añadido la entidad, se combina con el desarrollo masivo de las tecnologías renovables y de almacenamiento para aprovechar al máximo la generación renovable y facilitar actuaciones sobre el parque existente para introducir innovaciones tecnológicas y modernizar las instalaciones más antiguas.
La APB ha destacado que las instalaciones portuarias son ejemplo de este proceso, por su apuesta por fuentes no emisoras como el hidrógeno en la Estación Marítima 4 del puerto de Palma, que en un futuro se convertirá en el primer edificio de la Autoridad Portuaria de Baleares de consumo energético casi nulo.
DESCENSO PROGRESIVO
Según han añadido, el descenso en la importación de carbón a través del puerto de Alcúdia ha sido progresivo en los últimos años. De este modo, mientras que en 2018 el volumen de mercancía superó el millón de toneladas, en 2019 descendió hasta 718.378.
Al año siguiente, la cifra cayó hasta 95.170 toneladas. En cuanto al número de buques implicados en esta tarea, en 2018 fueron 128; en 2019, 89 y en 2020, 11.
La falta de demanda de carbón en Mallorca se asocia, principalmente, a la progresiva reconversión de la central térmica de Es Murterar, en Alcúdia.
A finales de 2019 dejaron de funcionar los grupos 1 y 2 de carbón --los más antiguos-- y los otros dos redujeron su funcionamiento a 1.500 horas anuales.
En agosto de 2021 se dio un paso más hacia la descarbonización, limitando las horas de funcionamiento a 500, lo que equivale a 20 días al año. De esta manera, en dos años el carbón ha pasado de generar el 50 por ciento de la electricidad a menos del 5 por ciento.