mallorcadiario.cibeles.net

El ascenso de Podemos

jueves 16 de octubre de 2014, 19:57h

Escucha la noticia

Los dirigentes de Podemos aseguran que ya tienen 130.000 inscritos en toda España, 4.000 de ellos en Balears. Aunque estos líderes exageren y barran para casa a la hora de hacer los números, es indudable que esta formación, prácticamente inexistente hace seis meses, está experimentando un crecimiento espectacular, aparentemente increíble, sólo comparable en términos históricos al ascenso del partido comunista de España durante el primer año de la Guerra Civil, cuando pasó de ser un grupo pequeño a una formación de 300.000 miembros capaz de controlar el ejercito republicano, su estado mayor, sus servicios de información, varios ministerios, la policía y el manejo de la economía de guerra.

La Historia nos enseña que cuando España experimenta un bandazo, va hasta el fondo aunque luego tenga que arrepentirse, a veces por espacio de generaciones. Por eso es una frivolidad intelectual analizar Podemos como una moda pasajera. Sus dirigentes tienen una profunda formación leninista. Saben lo que quieren: absorber a Izquierda Unida (uno a uno y en hilera), sobrepasar al PSOE y arrodillarlo y por último alcanzar el poder. Parece utópico. Y lo sería hace sólo un par de lustros. Pero hay que tener muy presente que millones de compatriotas han sufrido lo indecible durante la crisis económica que aún no ha terminado; la desesperación ha llegado a centenares de miles de hogares e infinidad de jóvenes han visto y todavía ven un muro ante sus ojos, sin esperanza de futuro.

Es el caldo de cultivo perfecto para que crezca una formación en apariencia nueva como Podemos, aunque lo más importante que han hecho sus ideólogos ha sido darle un barniz de actualidad a las viejas ideas de Lenin, que tienen más de un siglo. Otro factor a favor de Podemos es la crisis del régimen nacido con la Transición, con los más importantes partidos envueltos en escándalos de corrupción. A ello se ha unido la abdicación del Rey Juan Carlos pocas fechas después de las pasadas elecciones europeas, que supusieron la eclosión de Podemos.

Ante este contexto, sorprende la tibieza del PSOE de Pedro Sánchez. Sus críticas a Podemos han sido tan débiles desde un punto de vista teórico que en realidad parecen elogios encubiertos. Les ha tachado de populistas cuando Podemos califica a los socialistas de casta instalada y carcomida por el poder. Sánchez ha dicho que no pactará con ellos cuando la iniciativa de la ruptura total con los socialistas ha sido de  Podemos.

O Pedro Sánchez espabila o nos espera un futuro escalofriante. Y quien no debería frotarse las manos es el PP. A corto plazo les conviene que los de Pablo Iglesias arranquen votos a los socialistas. Pero que no olviden que a largo plazo son ellos y lo que representan el auténtico objetivo de Podemos.

.