El enfado de los ecologistas con el Pacte a cuentas de la construcción de la autopista hasta Campos sigue creciendo. Este martes, el GOB acusaba al Consell de Mallorca de esconder información y a la presidenta Armengol de hacer oídos sordos ante su petición de ser recibidos en el Consolat.
Tanto el GOB como Amics de la Terra y la Plataforma Antiautopistas llevan meses con su particular guerra contra el Consell y el Govern por el desdoblamiento de la carretera desde Llucmajor a Campos. Las administraciones creyeron que conseguirían apaciguar las críticas con las modificaciones del proyecto que presentaron a finales del año pasado. Lejos de conseguirlo, las críticas arreciaron, especialmente por considerar los ecologistas que estaban siendo traicionados precisamente por aquellos a quienes habían apoyado en sus proyectos políticos. Ahora, transcurridos dos meses desde que pidieron formalmente el acceso a la documentación del proyecto, anuncian que lo reclamarán por vía judicial.
El asunto parece cobrar virulencia en la medida que se acerca la campaña electoral. Las posturas tanto del presidente del Consell, Miquel Ensenyat, como de la consellera insular de Territorio, Mercedes Garrido, no han variado en el sentido de llevar a cabo una obra largamente reclamada en este área de Mallorca, especialmente por el elevado índice de siniestralidad que ha tenido la actual carretera. Las palabras "no quiero un muerto más a mis espaldas", pronunciadas por el presidente insular ante un ecologista que protestaba en la puerta del Consell, ilustran la situación que ha llevado a hacer más profunda esta crisis.
Así las cosas, lo más adecuado parece ser que prosigan las obras que reclaman miles de ciudadanos y que, paralelamente, los responsables políticos ofrezcan todo tipo de documentación a quienes se lo solicitan. Tampoco estaría de más que la presidenta Armengol les recibiera y les explicara su posición en este asunto. No hacerlo alimenta la impresión de que se desentiende del tema y lo deja en manos de sus socios -y de la sufrida consellera Garrido, rescatada ahora para la lista del PSOE al Parlament-; una imagen que irrita aún más a los ecologistas.