Dos “nuevos agentes” sobrevuelan Mallorca para combatir la delincuencia y mejorar la seguridad de los ciudadanos. Mallorcadiario.com conoce de cerca los nuevos drones de alta precisión con los que cuenta la Unidad de Servicios Aéreos de la Policía Nacional que vigían a 120 metros de altura, capitaneados por el subinspector Rafael Pedrosa y los agentes José María Arranz y Alvaro Justo.
Desde el Castell de Bellver se pueden leer sin complicaciones las matrículas de los coches aparcados a pie de calle. Un zoom de alta precisión, que abre el campo de visión, con el que pueden reconocer a cualquier persona, cruciales en la lucha contra el narcotráfico, la búsqueda de delincuentes peligrosos o desaparecidos. Esta es la principal novedad que presentan los dos nuevos drones de la Policía Nacional. Hasta 120 metros de altura es el máximo legal, pero su alcance puede llegar a los 1.000 metros, aunque necesitan para ello pedir una autorización, por lo que en realidad su altura es variable al estar sujetos a los límites que marca la Ley. Tampoco pueden, en principio, volar en un mínimo de 8 kilómetros de cualquier aeropuerto, aeródromo o espacio aéreo controlado.
Estas aeronaves permiten a la policía observar previamente las zonas donde van a llevar a cabo una determina intervención y conocer incluso el modus operandi sin levantar sospechas. Un ejemplo es la reciente actuación contra el narcotráfico en Son Gotleu o la identificación de plantaciones de drogas. Los agentes explican que estos nuevos sistemas pueden incluso ser muy útiles ante alertas terroristas. También actúan en dispositivos de Protección Civil, labores de auxilio humanitario, catástrofes, o la unidad especializada en desactivar artefactos explosivos (Tedax), además de en todas aquellas actuaciones relacionadas con inspecciones oculares, como la vigilancia en grandes eventos, tal y como hicieron durante la cumbre de ministros de la Unión Europea en el Palau de Congressos.
Su omnipresencia (a 600 metros dejan de hacer ruido) permite custodiar zonas conflictivas o donde hay sospecha de alguna actividad ilegal. Uno de los drones es más pequeño y discreto y por ello se destina especialmente a operaciones secretas. Ambos tienen unos 40 minutos de autonomía.
Además de imagen HD, cuentan con cámara térmica, lo que permite también la vigilancia nocturna.
El grupo de Servicios Áreos ha realizado un curso de estandarización, y compenetran su trabajo, vigilando uno de ellos en la pantalla mientras otro compañero se dedica a manejar la aeronave. ¿Qué ocurre si ven un posible delito? Las imágenes son enviadas en directo a la Jefatura Superior, por lo que todo queda grabado y almacenado.
"Ahora tenemos una visión de conjunto y podemos ver todos los detalles en sitios que no podemos llegar", destaca el subinspector. "Son un apoyo fundamental a los helicópteros que no permiten llegar a accesos más complicados".
La Policía Nacional espera incorporar más medios especializados que permitan mejorar la seguridad y luchar contra la delincuencia.