Barcelona ha vivido este viernes su peor batalla campal desde que se conociese la sentencia del Procés, con un total de 77 heridos y 27 detenidos. Desde la tarde, la Policía Nacional ha cargado contra grupos de manifestantes que les arrojaban adoquines, tejas, botellas, latas y petardos, además de quemar numerosos contenedores, bancos, locales y sistemas de grabación. Uno de los agentes ha resultado herido y ha tenido que ser retirado en estado inconsciente por sus compañeros. Con él, ya son siete los agentes evacuados por lesiones a centros hospitalarios. Por su parte, los Mossos d'Esquadra han empleado una tanqueta de agua hasta ahora nunca utilizada en Cataluña para abrir paso a los vehículos policiales entre las barricadas.
Los grupos de violentos han levantado más de 300 barricadas en distintos puntos de la Ciudad Condal, empezando por Vía Laietana. El fuego y el lanzamiento de objetos han sido constantes por lo que la Policía Nacional se ha visto obligada a cargar desde primera hora de la tarde.
Las intervenciones policiales iniciales se han dirigido hacia grupos de estudiantes que se habían concentrado frente a la sede de la Policía Nacional. En total, se ha detenido a tres menores a las puertas de la jefatura, acusados de arrojar diversos objetos a los agentes que custodiaban el edificio.
La batalla campal se ha expandido hacia plaza Urquinaona donde se han registrado una cuarentena de heridos, entre los que se encuentra un agente, y se han detenido a 10 manifestantes.
Asimismo, los manifestantes han levantado grandes barricadas, han quemado contenedores y han lanzado botellas, petardos y trozos de piedras de las aceras contra los antidisturbios. La policía ha utilizado balas de goma y gases lacrimógenos para dispersarlos.
Dos equipos de Televisión Española han sido agredidos por los violentos. Los informadores han sido atacados con el palo de una bandera y les han arrojado huevos.
En Girona, Lleida y Tarragona se han repetido las mismas escenas de graves disturbios, heridos y detenidos. En Girno cerca de 6.000 personas se han concentrado frente a los juzgados de la ciudad exigiendo la libertad de algunos manifestantes encarcelados acusados de provocar disturbios. No obstante, todos los arrestados ya han sido puestos en libertad.