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'Soy residente y pago más que antes por volar. Decidí comprobar por qué'
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"Soy residente y pago más que antes por volar. Decidí comprobar por qué"

martes 16 de marzo de 2021, 16:27h

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“Antes de la pandemia, conseguía pasajes por cinco o siete euros entre Palma y Barcelona. De pronto, tras estallar la crisis sanitaria de la Covid, el precio medio por este mismo servicio se situó por encima de los 20 euros. Intuía que algo no funcionaba correctamente, y decidí realizar mis propias pesquisas”. Así ha explicado a mallorcadiario.com un joven residente en la isla los motivos que le empujaron a llevar a cabo, por su propia cuenta, una comparativa telemática en torno a la operación de compra de dos pasajes aéreos, con trayecto de ida y vuelta, entre la terminal de Son Sant Joan y la de Barcelona-El Prat Josep Tarradellas.

A través de la divulgación de un video, cuya publicación en mallorcadiario.com, el pasado viernes, ha obtenido una extraordinaria repercusión, el joven explica, de manera pormenorizada y didáctica, y detallando cada uno de los pasos de la operación de compra de los billetes aéreos, el proceso por el cual un pasaje tramitado con la acreditación de la condición de residente balear acaba resultando más costoso que otro trayecto, de idénticas características, en las que el usuario no comunica esta circunstancia: concretamente, el precio final es de 29,86 euros si se aplica la bonificación de residente (fijada por ley en el 75 por ciento), y de 26,98 si el comprador no hace constar que vive en el archipiélago.

“Decidí hacer la prueba para tratar de encontrar una explicación a la realidad de que volar desde Mallorca o con destino a la isla está siendo de cada vez más caro, a pesar de que, teóricamente, las compañías aéreas descuentan a los residentes en Baleares un 75 por ciento sobre la tarifa base”, una medida que se halla en vigor desde julio de 2017 en los itinerarios interinsulares y que, un año después, en julio de 2018, se amplió a la totalidad de vuelos nacionales.

INCREMENTO DE PRECIO

El autor del video es un usuario habitual de los servicios aéreos por motivos profesionales, siendo Barcelona su punto de destino más frecuente. Según expone a mallorcadiario.com, en los meses anteriores a la pandemia “estos viajes se hicieron todavía más habituales a causa de una serie de circunstancias familiares que me obligaban a no permanecer fuera de Mallorca demasiado tiempo. En esa época, podía encontrar pasajes a Barcelona por 5 euros, o, todo lo más, a 7 euros. Claro que tenía que realizar búsquedas a fondo e invertir bastante tiempo, pero, al final, me salía con la mía”.

Tras la pandemia, el escenario cambió drásticamente. Como detalla este usuario, “los precios empezaron a subir. Ya no era posible comprar esos mismos billetes con la tarifa anterior, sino que el montante oscilaba entre los 18 y los 20 euros, e incluso más. ‘¿Cómo es posible esto?’, me pregunté. Al principio, lo achaqué a los efectos de la crisis sanitaria, pero pronto me di cuenta de que, teniendo en cuenta que este sobrecoste no podía proceder del incremento de tasas aéreas, su origen debía ser, forzosamente, el lucro que obtiene el operador del vuelo”.

¿CUÁL ES EL PAPEL DEL DESCUENTO DE RESIDENTE?

A partir de aquí, su reflexión es la siguiente: “Cuando los billetes eran más baratos, las compañías debían ganar igualmente beneficios, porque fijar precios por debajo del coste está penalizado por la ley. Por tanto, ya en la situación anterior, con tarifas muy inferiores, el sector aeronáutico ganaba dinero. En este nuevo contexto, con precios más elevados, las empresas acumulan más ganancias, pero, si esto es así, ¿qué papel juega exactamente el descuento de residente? Y eso fue lo que me propuse averiguar, es decir, determinar qué cantidad económica equivale a la reducción que se obtiene cuando se acredita la condición de usuario censado en las islas”.

La conclusión a la que llegó el internauta tras efectuar la simulación del proceso de compra resulta demoledora: el 75 por ciento del descuento de residente apenas tiene repercusión sobre el precio final del pasaje aéreo. No solo eso, sino que un cliente no residente que adquiere ese mismo trayecto, en la misma fecha, el mismo horario y a la misma compañía, paga por este servicio una cantidad inferior, gracias a una promoción especial que la empresa introduce en la compra de este servicio y que supone un recorte del 25 por ciento sobre la tarifa original. En cambio, este descuento no es ofrecido en ningún momento al usuario balear, cuya condición de residente en las islas es conocida por el operador del vuelo con anterioridad a efectuar el cálculo del precio final del trayecto.

LIBERTAD DE PRECIOS

A partir de la entrada en vigor de la legislación sobre liberación del transporte aéreo en el territorio de la Unión Europea, las empresas del sector aeronáutico cuentan con disponibilidad absoluta para fijar las tarifas de sus servicios. Aún así, una normativa posterior (Reglamento de la Comisión Europea 1008/2008) obliga a las compañías a mantener una política de completa transparencia sobre el origen y las razones de los cargos económicos, facilitando al cliente información pormenorizada en relación a su compra.

En este sentido, las empresas han de puntualizar, en las facturas que entregan al consumidor, el desglose del precio del servicio aéreo, diferenciando entre la cantidad que corresponde al pago de tasas y la que está relacionada con el precio que libremente impone la compañía por la emisión del billete.

En España, la cuantía de las tasas aéreas viene determinada por el organismo Aena, que, de esta manera, cobra al operador del vuelo el acceso a los diversos servicios que le presta: desde el uso de las pistas aeroportuarias, hasta la utilización de las zonas de control o el estacionamiento de los aviones. Todos estos conceptos se hallan reflejados en el precio final que abona el usuario en forma de tasas, con una media de 16 euros de tarifa en el caso de los vuelos de costa distancia y de 23 euros para los trayectos de mayor recorrido. A la cantidad resultante de la aplicación de las tasas y el beneficio comercial de la compañía, hay que sumar, además, el coste del IVA si se trata de un trayecto nacional.

LA BONIFICACIÓN NO INFLUYE EN LAS TASAS

¿Y dónde hay que situar el montante correspondiente al descuento de residente dentro de los diferentes conceptos de la factura aérea? La bonificación no influye en las tasas, ni tampoco en los impuestos, pero sí debe ejercer un efecto directo e importante en el precio base del billete, toda vez que, en el caso de Baleares, estamos hablando de que dos terceras partes del pago serían asumidas por esta bonificación y, por tanto, no repercutiría en el consumidor.

Sin embargo, la realidad parece ser muy distinta. El internauta que ha divulgado el video sobre la compra de estos billetes aéreos ha podido demostrarlo de forma fehaciente. Como él mismo afirma, “volar como mallorquín me sale más caro”.

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