Desalojo exprés por riesgo grave de derrumbe. Once vecinos de la calle Joan Mestre, en Pere Garau, han sido evacuados de sus viviendas después de recibir la orden de Cort de abandonar el lugar por las graves deficiencias de la estructura del edificio.
Las alarmas se encendieron este domingo cuando cayó una viga del bloque de pisos del número 10 de la calle Joan Sastre y este lunes, a las 12 de la mañana, los bomberos de Palma han desalojado a los moradores del edificio colindante, que da a la calle Lluis Martí, por la más que probable afectación.
En total, son once las personas que se han quedado sin casa. De momento, según indican a mallorcadiario.com, se trasladarán en su mayoría a un albergue hasta dar con una solución definitiva.
"Nuestra gran preocupación ahora es que entren okupas", comenta una vecina a este digital. No obstante, los Bomberos tienen indicaciones de clausurar el edificio y echar el candado para evitar la entrada de cualquier persona.
UN PROBLEMA QUE VIENE DE LEJOS
Los problemas en la finca ya vienen de largo. Hace alrededor de diez años se desplomó el techo de uno de los pisos y la reparación fue "un parche", comenta una vecina. Desde entonces se han estado moviendo para buscar soluciones definitivas.
Este lunes, por la mañana han sido informados por el Ayuntamiento de Palma de que debían abandonar la finca. Desde las 12 de la mañana, los vecinos han estado sacando cosas de la casa. Una de ellas, que lleva 25 años en la finca, ha llenado dos coches con las pertenencias y ahora espera, como el resto, alguna salida por parte del Consistorio. Ella se va a instalar con una de sus hijas, que han acudido a ayudarla con esta "mudanza forzosa" y, sobre todo, para darle apoyo moral en un momento muy complicado para ella. "Mi madre ha sufrido un ataque de ansiedad", comenta una de las hijas.
Los últimos en dejar el edificio son una familia de nigerianos con dos hijos menores. Una amiga, que es la única que se defiende en español, narra a mallorcadiario.com el drama que están viviendo mientras les ayuda a sacar todos sus enseres. "Se van a repartir entre casas de varios conocidos"; explica muy preocupada por los niños pequeños. Llevaban instalados en el edificio seis meses.
Bombers de Palma esperan a que salgan para poder poner una cadena y un candado en la puerta y evitar que el edificio se convierta en objetivo de okupas o de ladrones.
En la furgoneta de unos amigos, esta familia mete decenas de bultos y maletas sin saber muy bien qué pasará a partir de ahora.