
La windsurfista española Marina Alabau se ha proclamado campeona olímpica de RS:X Femenino, tras imponer su calidad y ganar la 'Medal Race', que se ha celebrado en el campo de regatas olímpico de Weymouth, sacándose la espina de hace cuatro años en Qingdao.
La sevillana, que se ha mostrado intratable en todas las mangas anteriores y llegaba a la cita final con una renta más que favorable para no sufrir en esta manga, no defraudó y sucede en el palmarés olímpico a la china Jian Yin.
Completan el podio olímpico, la finlandesa Tuuli Petaja que aprovechó esta última manga para acceder a la plata, mientras que el bronce fue para la polaca Zofia Noceti-Klepacka, ya que la israelí Lee Korzits, doble campeona olímpica, que figuraba segunda, vio como la 'Medal Race' la condenó al sexto puesto.
La española, consciente de que no tenía que arriesgar en esta última manga, de valor doble, navegaba a su ritmo, manteniendo una cómoda tercera plaza en los primeros compases y atenta a la evolución del dúo de cabeza, dejando que sus perseguidoras en la general, como estaba previsto, vivieran un duelo directo en busca de acompañar a la sevillana en el podio.
GÓMEZ NOYA GANA LA PLATA QUE LE NEGÓ PEKÍN
por su parte, el español Javier Gómez Noya ganó la medalla de plata en la final de triatlón de los Juegos Olímpicos de Londres, disputada por los alrededores del emblemático Hyde Park, rebosante de miles de banderas británicas, y algunas también españolas, tan sólo por detrás del británico Alistair Brownlee, oro, y por delante de su hermano, Jonathan Brownlee, bronce, los dos grandes favoritos al triunfo entre los 'hombres de hierro' olímpicos.
Alistair Brownlee, que se impuso con 1 hora, 46 minutos y 25 segundos, superó en tan sólo 11 segundos a Javier Gómez Noya, y en 31 a su hermano joven, Jonathan, sancionado con 15 segundos por haber hecho una mala transición entre la salida del agua y el cambio a la bicicleta, lo que despejó el camino al español en los kilómetros finales de la carrera.
El triatleta gallego sumó así la cuarta medalla, tras la plata y el bronce de la nadadora Mireia Belmonte y el bronce de la kayakista de aguas bravas Maialen Chourraut, en el escaso medallero español en Londres en una carrera en la que la justicia poética le devolvió el metal que le negó Pekín, donde era el gran favorito y unos problemas en el estómago le relegaron al cuarto puesto.