El juzgado de instrucción 4 de Palma ha condenado por un delito de intrusismo un criador de perros de Mallorca a raíz de la denuncia del Colegio de Veterinarios de Baleares y de las investigaciones y posterior atestado de la Guardia Civil.
El tribunal le condena a doce meses de multa con una cuota diaria de 5 euros, por lo que la pena asciende a 1.825 euros, además del pago de las costas del proceso.
La Justicia considera probado que el individuo, de 41 años, implantó microchips de origen desconocido en, al menos, cinco perros que crió "en una fecha no determinada" de los años 2017 y 2018, "sin tener el título de facultativo veterinario ". El delito de intrusismo está previsto y penado en el artículo 403.1 inciso primero del Código Penal y en la Ley 44/2003 de 21 de noviembre de ordenación de las profesiones sanitarias.
Durante la intervención de la Guardia Civil, al margen de los microchips de los cinco casos descritos, se encontraron tres microchips más que debían ser implantados en otros animales, según la sentencia.
Ninguno de ellos aparecía en ninguno de los registros, ni autonómico, ni estatal, ni europeo de la red de identificación de animales de compañía.
Otros casos de intrusismo veterinario
El presidente del COVIB, entidad que ejerció de acusación particular en la causa, ha destacado que "este procedimiento ha servido para que se condene una de las actuaciones irregulares que sufre a diario nuestra profesión pero que es muy complicado de demostrar. Debemos informar de cualquier caso de intrusismo del que tengamos conocimiento por el daño que hace al colectivo veterinario y por el riesgo que este tipo de actividades realizadas sin la cualificación adecuada pueden tener para los animales ".
Además, piden al resto de colegiados que ante casos parecidos "se animen a denunciar y a informar de ello".