MÁS QUE PONER ORDEN
Lo primero que llama la atención al menudear un poco en las funciones de Costas es que no todo es fiscalizar y poner multas como suele ser la idea generalizada. Ahí están problemas que pasan inadvertidos como la retirada de toneladas de naufragios del litoral en zonas solo accesibles por mar o aire causan más de un quebradero de cabeza. Pueden viajar millas y llegar sin avisar, de la noche a la mañana.
El trabajo “opaco” de Costas no se refleja en la percepción generalizada de que nuestras playas y litoral están manifiestamente mejor que hace unas décadas. Simarro apunta que “queda mucho por hacer” pero que el cambio es innegable gracias a que en España tenemos unas leyes desde hace tiempo que “son las más proteccionistas de Europa” y que, además, “garantizan el uso público de la costa y concilian el medioambiente con la actividad económica de una manera que no se ve en otros países”.
Simarro resalta el “enorme trabajo y la valía de los trabajadores de Costas”. Señala que se trata de funcionarios “rectos, concienzudos y que tienen una voluntad enorme, están al pie del cañón”. Su trabajo pasa por “actuar como filtro a las actividades económicas, lo que a veces nos ha generado una imagen fiscalizadora. Y no es así, nuestra obligación es equilibrar la protección medioambiental con el uso y disfrute de los ciudadanos y con la actividad económica que se pueda desarrollar”
LOS AYUNTAMIENTOS ASUMEN COMPETENCIAS
Cada año se generan noticias sobre las licitaciones de chiringuitos y tumbonas en las playas. La temporada pasada se produjeron quejas por el retraso en la licitación de algunos servicios y por la retirada de chiringuitos de las playas, lo que conllevó la pérdida de servicios y la acumulación de basuras y residuos. Simarro apunta que es una competencia de Costas que pueden asumir los consistorios: “los chiringuitos y las tumbonas son como las terrazas de los bares y restaurantes. El Gobierno dispone de esos espacios y los alquila. En el caso de que algún ayuntamiento quiera asumir esa competencia, paga, la asume, licita los servicios y puede obtener un beneficio para el municipio”
La tasa se calcula en función de una estimación sobre la actividad económica del servicio que se licita y el valor catastral de la zona.
LOS ALCALDES DECIDEN: CHIRINGUITOS, SÍ O NO
Con los ingresos obtenidos, los ayuntamientos pueden cubrir los servicios de limpieza y seguridad en las playas, servicios que van en el paquete cuando uno asume la adjudicación: “tradicionalmente los ayuntamientos eran reacios a asumir esa gestión de las playas, lo consideraban un problema y preferían que fuera Costas la que se ocupara de la licitación y adjudicación de los servicios. Ahora han visto que es una fuente de ingresos y lo solicitan”
Preguntado por si se da el caso de que un ayuntamiento pague a costas y no adjudique los servicios responde que “se han dado casos de ayuntamientos que han asumido el coste del servicio y pagan por ello, para licitar los servicios de chiringuitos o tumbonas en playas, y han optado por no subrrogarlos. Renuncian a ingresar dinero en las arcas municipales porque no quieren instalaciones en las playas".
Dado su carácter municipalista sostiene “es bueno que los ayuntamientos asuman la gestión de las playas, lo que les permite configurarlas como consideren según la cultura de cada zona”
LOS VERTIDOS AMENAZAN LA POSIDONIA
Desde Costas se mantienen al margen de la polémica surgida en torno al decreto de la posidonia que prepara el conseller Vicenç Vidal. El Estado ha cedido la gestión de algunos campos de posidonia al Govern y a él compete la regulación de los fondeos. Simarro apunta que “tenemos que preservar la posidonia, las aguas en las que se desarrolla la vida animal y la superficie en la que nadamos. Hay que abrir un debate de cómo acudir a las zonas de baño y qué uso hacer de ellas”.
Coincide con las asociaciones de navegantes en que el principal problema de la posidonia no son los fondeos sino los vertidos. “Los vertidos son el problema número uno para nuestra mar”, insiste. Explica que “Costas cede el espacio por el que pasan los emisarios y luego es la Comunidad Autónoma la que se hace cargo de su uso y correcto mantenimiento, de todo lo que tiene que ver con la depuración de las aguas y de su calidad cuando llegan al mar”. Los problemas llegan dada la antigüedad de algunos emisarios y de la forma en la que se construyeron hace años si bien confía en que “los emisarios nuevos cada vez desaguan más lejos de la costa y vierten aguas terciarias depuradas”.
REGULAR LOS FONDEOS
Para Costas, la propuesta de campos de boyas puede ser adecuada una vez se consensúe: “me parece bien que las embarcaciones de hasta doce metros amarren en boyas en los campos de posidónia y me parecía correcto que fueran los ayuntamientos los que las gestionaran como consideraran”. Sin embargo, advierte del peligro de las embarcaciones de mayor tamaño: “otra cosa son los grandes yates de 20, 30 y hasta 40 metros de esloras. Esos son los que causan daños”.