Estas fueron las palabras de el reciente fallecido
Cory Monteith, conocido por interpretar a Finn Hudson en la aclamada serie 'Glee', días
antes de su muerte.
Resulta
irónico el contenido del mensaje, si bien Monteith le advertía, a modo de consejo, a la hija de una azafata que no se metiera en líos, días más tardes
el actor fallecía a causa de la mezcla de heroína y alcohol.
El consejo lo daría sabiendo de primera mano lo fácil que es meterse en líos, ya que Cory
empezó sus coqueteos con las drogas a la temprana edad de
13 años, y solo
con 19 entraba en rehabilitación. Aunque la adicción fue intensa, ya que
hace unos meses, apoyado por su novia, Lea Michele, abandonaba la serie Glee para
entrar de forma voluntaria en rehabilitación.
Una adicción es casi imposible de solventar, y si bien el actor puso de su parte,
al final fueron las drogas quienes acabaron ganando la jugada, dejando a familiares, amigos, pareja y fans destrozados.