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Copia a muchos y te harán rey

Por José A. García Bustos
sábado 25 de enero de 2020, 09:02h

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“Si robas a un autor es plagio. Si robas a cien autores es investigación”. Acabo de escuchar esta certera afirmación en uno de los interesantes vídeos educativos que difunde el BBVA. El autor es Austin Kleon, escritor y artista.

Gran parte de los avances de la humanidad han venido del conocimiento previo de otros, aprovechado y mejorado.

Hay descubrimientos que, sin embargo, han sido fruto de la casualidad. Unos y otros han pasado a formar parte del conocimiento universal, acumulado siglo tras siglo, que nos ha hecho mejorar como especie.

Desde esta perspectiva, copiar no es malo sino todo lo contrario, siempre que sean varias las fuentes de inspiración.

Copiar de una sola fuente es plagiar y puede llegar a ser punible.

Copiar de dos fuentes ha proporcionado innovaciones interesantes en el pasado. El roll-on del desodorante mejoró el inmanejable ratón en forma de caja de los primeros tiempos. La cadena de montaje aplicada en la elaboración de hamburguesas dio lugar a McDonalds y la comida rápida.

Steve Jobs, creador del ratón moderno, decía a menudo que la creatividad consiste en conectar cosas aparentemente inconexas. Sabemos que explotó al máximo esta idea. No solo con el ratón sino también con el iPhone, que no es otra cosa que la fusión en un solo aparato de un teléfono, un walkman, una agenda y un ordenador con acceso a Internet.

Sabemos que uno de los motivos del éxito de Zara ha sido copiar tendencias en la moda y ofrecerlas a buen precio. Una serie de observadores iban tomando nota de las prendas que los jóvenes o influencers llevaban en diferentes ciudades y las enviaba a los diseñadores para que las adaptaran y enviaran a fábrica. Con una cadena de producción y suministro veloces la ponían en las tiendas en poco tiempo, a un precio competitivo y con un número reducido de existencias. Así ofrecían moda de rabiosa actualidad a precios atractivos, generando demanda impulsiva basada en la escasez.

Ante mí tengo una revista de moda que dedica una sección a cazar clones entre prendas de lujo y su correspondiente low cost. Un abrigo de la marca Max Mara de 1.975 euros se muestra junto a uno muy similar de Zara por 79,95 euros. Muy similar pero no idéntico.

Esta semana han demandado a Zara por habérsele ido el tema de las manos. Los diseñadores han hecho caso omiso a la asociación de ideas de diferentes fuentes y se han centrado en una sola. La copia de unos pantalones vaqueros cuyo nombre parece sacado de Star Wars (AMIRI MX2) ha sido absoluta. Esta vez han ido a copiar unos vaqueros de un diseñador de ropa de lujo cuyo precio supera los mil dólares y que han sido vistos puestos en Madonna o LeBron James. El desliz le puede salir a Zara por tres millones de dólares. De nada les ha servido eliminarlos inmediatamente de su página web.

La conclusión es clara: Copien mucho. Aunque eso exige una investigación previa para conocer el estado del arte de aquello que se va a copiar. Copiar es bueno siempre y cuando se beba de diferentes fuentes. Parece ser que en la decisión de combinar conocimientos de otros surge la impronta personal diferenciadora.

A nivel humano también es aplicable. Copien mucho de quienes les rodean. Pero antes, rodéense de los mejores. Puestos a copiar, copiemos los mejores hábitos para mejorar como personas. Si alguien cree que no puede mejorar porque nadie del barrio tiene nada que aportarle quizá es que se ha equivocado de barrio.

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