El Consell de Mallorca inicia esta semana una campaña intensiva de inspecciones de pisos turísticos en Palma en la que pretende controlar 200 pisos en quince días, una cifra récord para este tipo de inspecciones. Los inspectores de la Direcció Insular de Transició i Ordenació Turística -dependiente del departamento que encabeza Andreu Serra- pretenden así luchar contra una actividad ilegal, que conlleva sanciones que van desde los 20.001 a los 40.000 euros.
La iniciativa se desarrolla en puertas de la temporada alta de turismo en Palma y supone una vuelta de turca más después de que la institución insular -que asumió las competencias en materia de ordenación turística el pasado 1 de enero- ya haya levantado 361 actas de inspección por este asunto entre los meses de enero y abril de este año.
Junto a la capital, Calvià y Platja de Palma serán otras zonas en las que también se van a producir controles diarios a edificios plurifamiliares para asegurar el cumplimiento del decreto ley contra el turismo de excesos que, entre otros temas, sanciona esta práctica. El alquiler turístico en pisos está prohibido expresamente en Palma y puede ser denunciado por los vecinos a través del correo electrónico habilitado por el Consell para tal fin.
Con este control se pretende poner coto a una práctica que perjudica gravemente la convivencia en comunidades de vecinos, a menudo causa de ruidos, suciedad y acciones incívica. Una prácticairregular que, además, tiene efectos nocivos en el precio de los alquileres residenciales en las zonas en las que se desarrolla; un efecto que a menudo significa el desplazamiento de residentes fuera del centro urbano, en el proceso que se conoce como gentrificación. Es por ello que tiene todo el sentido que se persiga y se sancione, tal y como prevé la actual ley, a fin de mejorar la calidad en zonas turísticas y, a la vez, proteger la convivencia vecinal.
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