
Continúa la sangría de medios de comunicación tradicionales que se ven abocados primero, a despedir a trabajadores y posteriormente al cierre. La semana pasada lo hizo El adelanto, decano de la prensa escrita de Salamanca. Y el próximo en seguirle puede ser El Mundo de Baleares.
Según fuentes solventes de El Mundo – El Día de Baleares, los directivos de Madrid de Unidad Editorial barajan el cierre del rotativo ante los malos resultados económicos que se suceden mes a mes, debido a la caída de ventas y al desplome de la publicidad. Además el Grupo Barceló, accionistas de Rey Sol junto a Unidad Editorial habrían manifestado su voluntad a salir de la editora por la imposibilidad de reflotar el negocio a corto o medio plazo y cansados de poner dinero en un pozo sin fondo y soportando el desgaste social que genera el desenfreno informativo del rotativo local.
Según fuentes de la editora el comportamiento y el lenguaje arrogante y tabernario del director de El Mundo – El Día de Baleares, Agustín Pery, ha contribuido decisivamente al desplome de ventas y publicidad. Enfrascado en sus manías y guerras personales contra destacados empresarios baleares como Juan José Hidalgo de Globalia o Bartolomé Cursach, del grupo Cursach Ocio, y obsesionado en su cruzada ideológica en materia de lengua, su periódico se ha convertido paulatinamente en un libelo infamatorio, cosa que le ha distanciado de sus lectores habituales y de un buen número de anunciantes que ya consideran pernicioso para sus intereses comerciales aparecer en las páginas de El Mundo. Se suceden las demandas por sus contenidos difamatorios y a los problemas económicos hay que sumar también los legales.
Orgulloso de su negligente gestión, Agustín Pery no sólo se ha mostrado incapaz de remontar el desastre económico, sino que desde las páginas del periódico que presuntamente dirige, con un lenguaje soez y grosero plagado de insultos y descalificaciones, ha sacado pecho de la catastrófica situación reivindicándose en publico como “periodista, ahora y siempre” y a despreciar a sus principales clientes y anunciantes invitándoles a hacer “lo que les venga en gana con su dinero”.
Pero la paciencia de los accionistas de la editora Rey Sol parece haber tocado fondo y tras sucesivos despidos de empleados, la última de 9 trabajadores de El Mundo de Baleares cuando anteriormente ya se había despedido a 10 de ellos, se negocia el cierre de la edición de forma inminente, todo ello mientras el disfruta aún de los privilegios que la empresa otorga a los altos directivos que han tenido que desplazarse con su familia lejos de su casa y vivir en una ciudad que les es extraña.
Unidad Editorial perdió 32,2 millones de euros en 2012, lo que ha obligado a esta filial del grupo italiano RCS a desmantelar numerosas ediciones regionales y al despido de más de un tercio de su plantilla en toda España. La próxima en desaparecer puede ser la delegación de Mallorca. Consciente de su negro futuro, Pery aprovechó la última remesa de despidos hace dos semanas para, tras describirse como “mal director” y “directivo de nada”, aprovechar para “pedir perdón a quienes tanto debo”.