Conscientes de las nulas posibilidades de que un solo partido consiga una mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario, las principales formaciones de las Baleares ya han ido señalando las posibilidades de futuros pactos, sus líneas rojas y sus preferencias.
El debate se establece en términos de bloques, con dos formaciones preeminentes en cada bloque: en una parte, el Partido Socialista y, en la otra, el Partido Popular. Después del cara a cara celebrado en la televisón pública esta semana -que dejó un eco de vuelta al bipartidismo-, ambas formaciones son conscientes de la necesidad de ensanchar la distancia con sus posibles socios, ya que en la práctica sólo Francina Armengol y Biel Company tienen posibilidades reales de ser presidentes en la próxima legislatura.
En el bloque de la izquierda, el PSOE no esconde su interés en reeditar el pacto de gobierno alcanzado en 2015. En este tiempo, el partido de Armengol se ha fortalecido, en gran medida, a costa del desgaste de sus socios, a quienes tiende la mano para volver a liderar las instituciones baleares. A este lado del panorama político, Més y Podem también persiguen el pacto con los matices propios de cada cual. Así, los de Juan Pedro Yllanes se muestran ahora decididos a exigir su cuota en el Govern -a diferencia de lo que hicieron en 2015-, mientras que los ecosoberanistas se niegan a aceptar un papel secundario y reclaman que en un futuro pacto no haya "hermanos mayores" y todos desempeñen un papel similar.
Frente a este bloque -ya consolidado por la experiencia de los últimos cuatro años- las formaciones de centro derecha expresan sus expectativas de pacto de forma muy diferente y, en muchos casos, con grandes interrogantes. Tras la salida de Xavier Pericay, Ciudadanos se ha mostrado menos beligerante con la izquierda, aunque todo indica que el Partido Popular sería su primera opción en el caso de poder pactar. El Pi podría jugar en los dos terrenos, pudiendo pactar tanto a derecha e izquierda, con las únicas reticencias de no incluir entendimientos con Vox o con Podemos, según el bloque por el que se decantara. Vox se estrena en todo, también en sus posibilidades de pacto, y su discurso podría dejarle fuera de toda ecuación.
Por su parte, el Partido Popular aspira a liderar un bloque de centro derecha que pueda llevar a cabo una política de gobierno moderada y sin extremismos. Biel Company ha sido tajante al afirmar que no pactará con Vox. Lo ha repetido hasta la saciedad -la última vez, este jueves en mallorcadiario.com- consciente de que el PP se hace más fuerte desde el centro político y la defensa de la singularidad balear. Esta fórmula es la que está haciendo que el PP recupere terreno, sumado a los muchos interrogantes que plantean sus teóricos socios, quienes, además, no pueden presentar la experiencia de gobierno ni el músculo territorial de los populares. Esta es la realidad está haciendo que mucho votante regrese a la formación como único voto útil para desalojar a la izquierda del Govern.