Precisamente, desde hace años existen ya los protectores contra sobretensiones, que protegen los aparatos eléctricos de una casa o una empresa y evitan los daños por sobretensiones con independencia de su naturaleza. Por una parte, están los protectores contra sobretensiones transitorias, por ejemplo por la caída de un rayo, que actúan como un escudo y desvían la corriente a la toma de tierra, evitando daños en los aparatos eléctricos. Por otra parte, se encuentran los protectores contra sobretensiones permanentes, obligatorios desde junio de 2019, que impiden los efectos de las sobreintensidades o las sobretensiones que por diferentes causas se puedan producir y protegen la instalación eléctrica particular de los efectos producidos por agentes externos.
En los cuadros eléctricos de baja tensión de las instalaciones privadas es habitual ver interruptores automáticos de protección de sobreintensidades, para proteger a los equipos de descargas atmosféricas, de cortocircuitos o de sobrecargas debidas a los equipos conectados. Sin embargo, las protecciones frente a sobretensiones siguen siendo aún hoy poco conocidas, a pesar de que su coste es reducido, de unas decenas de euros las más económicas. Dichas protecciones pueden ahorrar miles de euros en los casos de daños causados por las sobretensiones generadas por el impacto de rayos o por conmutaciones o defectos en las redes eléctricas. La selección y montaje de los protectores debe ser realizada por instaladores y electricistas.
Como se ha indicado ya, la seguridad de las personas, de las instalaciones y de los equipos conectados a las redes eléctricas es un objetivo fundamental para Endesa, así como también la vocación de informar a sus clientes de la necesidad de instalar dispositivos de bajo coste para evitar el elevado gasto que suponen siempre los daños en ordenadores, electrodomésticos, equipos de aire acondicionado y otros equipos electrónicos o eléctricos.
MEDIDAS DE PRECAUCIÓN
Las medidas de precaución para evitar posibles daños personales suelen ser bien conocidas por todos, pero nunca está de más recordarlas. Así, si tenemos que manipular alguna parte de la instalación eléctrica de nuestra vivienda, por ejemplo cambiando una bombilla o reparando una toma de corriente, no debemos hacerlo sin haber desconectado antes el interruptor general de alimentación desde el cuadro eléctrico. En cualquier caso, si se tiene que hacer una modificación en la instalación eléctrica, se debe recurrir siempre a un instalador profesional autorizado.
El cuidado debe ser también máximo en los lavabos y en las cocinas de las casas, al ser zonas de especial riesgo eléctrico por su humedad. Las precauciones deben ser siempre extremas en ambas estancias. Una medida de prevención esencial es que no se deben utilizar aparatos eléctricos cerca de las bañeras o de las duchas, ni con las manos húmedas o sin calzado. Además, no deben utilizarse aparatos como las batidoras, las planchas o las cafeteras cerca de los grifos o de las zonas húmedas.
Del mismo modo, es necesario apagar los electrodomésticos destinados a calentar y cocinar antes de salir de casa. Por otra parte, antes de limpiar un electrodoméstico, hay que asegurarse de haberlo desconectado. Asimismo, si por ejemplo queda encallada una rebanada de pan en la tostadora, no debe usarse un objeto metálico para sacarla. Un último consejo esencial es recordar que si hay niños en casa, no se tienen que dejar aparatos eléctricos a su alcance. Además, si los niños son pequeños, hay que mantener tapadas con protectores las tomas de corriente que no se usen.
EL CUADRO ELÉCTRICO
Conocer la función exacta de cada interruptor del cuadro eléctrico ayuda al usuario a saber por qué se ha quedado sin luz en un momento dado y también le sirve para evitar problemas más importantes. Cabe recordar que el cuadro eléctrico es el panel de mandos de la electricidad de cada casa, que normalmente se encuentra ubicado cerca de la puerta. A pesar de que coloquialmente el término que utilizamos es el ya citado de cuadro eléctrico, su denominación técnica es cuadro general de mando y protección, pues precisamente esas son sus funciones, controlar la instalación eléctrica y proteger a las personas y los aparatos conectados en la red.
Todos los interruptores del cuadro eléctrico, excepto el diferencial, sirven para cortar el suministro de forma manual o automática en caso de producirse un consumo excesivo. De este modo, cuando un usuario se queda sin luz, lo primero que tendrá que hacer es verificar el cuadro eléctrico. En función del interruptor que haya saltado, podrá descubrir el problema exacto y, por tanto, encontrar una solución. A modo de ejemplo, puede señalarse que si ha saltado el ICP (Interruptor de Control de Potencia), el usuario sabrá que ha sido por consumir demasiada energía de golpe. Si el dispositivo que ha saltado es un PIA (Pequeño Interruptor de Potencia), dicho usuario podrá conocer la zona exacta en la cual se ha producido el incidente. Y si se ha apagado el ID (Interruptor Diferencial), será por un cortocircuito generado por un aparato en malas condiciones o por un problema en la instalación eléctrica.
Para determinar cuál ha sido el posible problema que ha habido en la instalación eléctrica de nuestro domicilio, se pueden comprobar los distintos PIA para descubrir la zona concreta afectada. Una vez hecho esto, deben conectarse uno a uno los diferentes aparatos hasta descubrir cuál hace saltar el diferencial. Después, debe probarse otro electrodoméstico en el enchufe en cuestión, para ver si el problema radica en el dispositivo o bien en el propio enchufe. El objetivo de todas estas actuaciones es siempre el mismo, encontrar lo más rápido que se pueda una posible solución, sin olvidar nunca que hay que dar siempre la máxima prioridad a la seguridad.
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