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Ciudadanos, ante el abismo

lunes 18 de noviembre de 2019, 00:00h

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En una larga entrevista con mallorcadiario.com, el que fuera fundador de Ciudadanos y líder de la formación en Baleares, Xavier Pericay, explicaba este fin de semana su visión de la crisis por la que atraviesa el partido tras los malos resultados del 10N. Para Pericay, y a pesar de las previsiones que anunciaban las encuestas, el descalabro de los naranjas ha sido mucho mayor del esperado, asomando al partido a un abismo que sólo podrá salvar, a su juicio, regresando a los orígenes.

Para Pericay es bueno que Inés Arrimadas encabece el partido, pero sometiéndolo a un profundo cambio, a una refundación que le devuelva a una posición de centro, con capacidad de pactar a un lado y al otro, y sobre todo, realizando profundos cambios en la cúpula.

Las recetas para que Ciudadanos se sobreponga de su pésima situación actual no son fáciles de administrar. La formación ha sufrido una debacle electoral sin precedentes. En la nueva cita con las urnas, el partido de Albert Rivera se dejó dos millones y medio de votos y 47 escaños; consiguió 10 diputados en el Congreso y ninguna representación en el Senado. En términos políticos equivale a convertirse en una formación de escasa relevancia y en términos económicos significa perder cuatro millones de euros respecto a los ingresos obtenidos en abril.

La crisis ha significado la dimisión de su líder y la apertura de un proceso extraordinario que culminará en marzo cuando el partido elija su nuevo presidente -o presidenta, si como todo apunta es Inés Arrimadas quién coge el testigo- y la nueva dirección.

El auge y la caída de Ciudadanos se han producido de forma vertiginosa; mucho mayor que la lenta agonía que consumió a UPYD. Hace año y medio superaba en intención de voto al PSOE y aspiraba al sorpaso ante el PP. Ahora, tras quemar el país etapas políticas a la velocidad de la luz, los naranjas han sido las principales víctimas de unas elecciones convocadas, en principio, para aumentar la representación socialista en el Congreso a costa de Podemos. El resultado final se ha salido del guión y, curiosamente, la foto fija actual deja a Rivera fuera de la política, a Pablo Iglesias con serias opciones de alcanzar la vicepresidencia y a Pedro Sánchez como presidente del primer gobierno de coalición del país, con el que tendrá que hacer equilibrios muy difíciles si quiere gobernar con cierta estabilidad al menos unos años.

El partido ha sido víctima de la volatilidad con que se desarrolla la política nacional los últimos años -y muy probablemente también, de algún error propio como apuntaba Pericay-. Lo que ocurra en la formación los próximos meses -tanto en el arranque de legislatura como en el congreso de marzo- será determinante para su subsistencia. No es bueno que desaparezca Ciudadanos; o al menos, que desaparezca lo que significaban en el origen sus planteamientos liberales y de regeneración política. Alimentar el centro puede ser la mejor alternativa, como propone Pericay, devolviendo al partido su condición de formación útil en la gobernabilidad del país. Si no, quedará como opción residual o desaparecerá y otros ocuparán ese espacio. La política discurre sin compasión.