Jorge Llopis Planas
Director de Pecados del arte
Tengo que ir pensando en mi fiesta de cumpleaños.
Es en mayo y es una cifra redonda, aquella que según como se mire, me sitúa entre maduro y preanciano o en el peligroso escalafón de tutear a todo el mundo con pleno derecho y reírme de todo, más de lo que ya vengo haciendo desde hace años.
También estudiar muy seriamente las posibilidades de repetir con mis colegas, las hazañas de aquellos carcamales de la película italiana “Amici Mei” (1975) dirigida por Moniceli y con Ugo Tonazzi, Philippe Noiret , Adolfo Celi y Duilio del Prete, en la que cuatro cincuentones, amigos de toda la vida , se pasan el día organizando cafradas, conscientes de que eso les ayuda a seguir unidos, prolongar su juventud y defenderse de las penas de la vida. Como todos somos autónomos, sé de que hablo.
Cuatro tíos cincuentones “montándola” es un asunto peligroso. Ya están de vuelta de todo. Ya han perdido el respeto por la autoridad y sólo buscan una muesca más en la culata del revólver vital.
Leo que en el Prado se montan After Hours, como se llama ahora. Copitas, bailoteo y algo para picar. Por lo visto a Urtasun le parece una idea chachi, y además pone a Dj de la Casa Grande, es decir, de Radio 3 de RTVE que es todo un lujo. Esta vez la tangana se ha montado en la sala de las Musas del Museo, entre cuadros de los siglos XVII y XVIII y ocho esculturas del siglo II ¡Y lo han petao!, estaba a tope y no como en las quedadas de la Francina durante el Confinamiento de la Plaga.
Yo estoy pensando en algo más guay y elegante, tal vez el Museo Sorolla porque hay jardín y en Madrid, en mayo hace buen tiempo. Estoy dudando si montar un tardeo o directamente un fiestón desparrame en plan “Abierto hasta el amanecer”. Al haber jardín imagino que dejarán fumar y como Sorolla era valenciano, no dejaría de ser un homenaje generacional a la Ruta del Bacalaó.
Cada opción tiene lo suyo. En el tardeo se liga más con maduritas que ya están en el Outlet del Amor. Por lo contrario, en una fiestuqui , el público es más dicharachero y las niñatas gafapasta se olvidan del “Si es Si y el No es No” y de las consignas cancelacionistas y patriarcales.
El Museo Sorolla era la casa del artista, por lo que puedo montar diferentes espacios. Estoy pensando instalar en la cocina una barra en plan “Bar Coyote” con fiesta Camisetas mojadas y que lo amenicen Rita Maestre en sujetador como hizo en la capilla de la Complutense, Lilith Verstrynge en plan la morbosita pelirroja, y a la Montero (Irene, que no Dolores) que para gustos, los colores. Sin olvidarme de Noelia Vera. A Ione Belarra, no, que ya no tiene gracia. ¿Se las imaginan bailando encima de la barra?. Mis amigos son muy pijos, pero cafres y como esto del políticamente correcto no se lo han leído al completo, seguro que la lían. Aviso para navegantes.
Seguramente también invitaré al malote de Urtasun, que como siempre va vestido de negro (¿Armani o Toni Miró?) en plan el Chico canalla de Martini y le dará un toque chic al sarao.
Como el Sorolla es un Museo del Estado el presupuesto no importa. Pediré una subvención y la fiesta me saldrá por cuatro duros. Si se mancha alguna pieza o se rompen porque la gente se desmadre, no hay problema, las obras están aseguradas con la Garantía del Estado y de la limpieza se encargará el personal del museo por el mismo precio.
Lo único que realmente me preocupa, es que con mis colegas no termine como el glorioso “Guateque” de Peter Sellers. Se que hace años tenemos ganas de parodiarla y por eso, nos invitan cada vez menos (cancelan) a fiestas privadas. Ya saben. Lo que les he dicho al principio: “Quan més gran, més animal”, como decía mi abuelo.
No se si hay tarjeta VIP para lo de las fiestas en los Museos del Estado, o si el carné de la Asociación de Amigos de los Museos (AAM), me obligaría a permitir la entrada a cualquiera. Preguntaré, ya que otra cosa no, pero los croqueteros y gorrones de eventos en Madrid son legión.
Lo de las Partys en los museos estatales tiene su aquel. ¿Desacralizar el espacio museístico? ¿Poner en peligro obras de arte? ¿Convertir la Caja Blanca en el Cuarto Oscuro? ¿Sacar pasta como el que alquila el garaje de la abuela? ¿Buen rollito y nada más?. No se que opinan ustedes, pero los conservadores de museos están que trinan.
Les dejo. Tengo que ponerme a pensar en el Relato de la fiesta para garantizarme la subvención del Ministerio, ya que si unos pueden, nosotros también PODEMOS, que los museos son de todos los españoles.
Durante años he empleado el slogan “¡Pásatelo Llopis!©”, para mis fiestas y eventos, y era más que suficiente y garantía de éxito como las del Pachá, pero en un entorno con tantos cuadros de niños y niñas desnudos en la playa, adolescentes indolentes, el excelso culo de Clotilde y tanto burgués tomando el sol, me tendré que esmerar.
Se me ocurre a voz de pronto, algo así como: Fiesta de cumpleaños en un entorno que refleja la lucha por la emancipación de una feminidad decimonónica encorsetada y caduca, y actualiza espontáneamente las opciones de genero y sexualidad del menor sin represiones y de manera libre”.
Creo que es suficientemente Woke. ¿No les parece?.