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Carreteras de Mallorca, una legislatura perdida

martes 13 de abril de 2021, 00:00h

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El Consell ha dado carpetazo definitivo a la red viaria de Mallorca al descartar que el nuevo Convenio de Carreteras pendiente con Madrid incluya nuevas obras viarias de gran capacidad. En los próximos años, tan solo dos grandes infraestructuras como son el Tramo I de la Vía Conectora de Palma y la autopista de Llucmajor a Campos terminarán de ejecutarse. Más adelante, el mapa se completará con los desdoblamientos de las variantes de Artá, Alcúdia y Alquería Blanca. A partir de ahí, nada más.

De los 431 millones de euros que inicialmente adjudicó el Ministerio de Fomento en el año 2007 para desarrollar el Convenio de Carreteras de Mallorca, el Consell tan solo ha gastado algo menos de la mitad. Los 230 millones aún pendientes tendrán que esperar a la firma de un nuevo convenio para el que el departamento que dirige Iván Sevillano tan sólo quiere incorporar obras menores como son la mejora de la red secundaria, espacios para transeúntes, carriles bici o aparcamientos disuasorios.

El planteamiento del Consell supone una reafirmación en contra de la movilidad protagonizada por el vehículo privado. Nada que objetar al respecto si las alternativas ofrecidas pudieran suplir las actuales deficiencias existentes en materia de transporte público, reducción de atascos o alivio del tráfico en los accesos, principalmente a Palma. Pero no es así. La renuncia a nuevas vías de alta capacidad no llega acompañada de nuevos proyectos y los que se anuncian -una vez cumplidos los pertinentes plazos y trámites- aún tardarán años en hacerse realidad.

En conjunto, la legislatura corre el riesgo de convertirse en una oportunidad perdida a la hora de dar respuesta a los problemas de movilidad que sufren miles de ciudadanos de Mallorca cada día. Tras su fiasco con las ITV o la rectificación de instalar 'marges' prefabricados en la carreteras de la Serra, Iván Sevillano lleva camino de concluir su mandato con el único logro de haber conseguido reducir la velocidad de la Via de Cintura a los 80 kilómetros por hora, una acción -no exenta también de polémica- que no ha requerido ni obras ni proyectos. Mientras tanto, las inversiones que podrían traer a Mallorca muchos millones del Ministerio y, a la vez, solucionar un problema eterno de la isla, se rechazan.