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Bauzá e Isern desatascan el Palau de Congressos

viernes 11 de julio de 2014, 14:05h

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El empuje final del presidente Bauzá y la insistencia del alcalde Isern han conseguido lo que hasta hace poco tiempo parecía imposible: conseguir la reanudación de las obras del Palau de Congressos, un proyecto elefantiásico que tenía sentido en los fenecidos tiempos del boom económico pero que se convirtió en carga insoportable al llegar la época de la crisis y de las vacas flacas. Lo impulsó Jaume Matas en los tiempos dulces confiando plenamente en la empresa privada. Y lo lanzó la alcaldesa Aina Calvo con dinero público cada vez más difícil de pagar cuando lo tenía todo en su mano para renunciar al proyecto. Calvo dejó el Palau sin terminar y el PP se encontró con una carga prácticamente insalvable hace tres años.

Pero en política es imprescindible asumir la realidad, guste o no guste. Más vale terminar el Palau aunque luego sea muy difícil rentabilizarlo que dejarlo a medias. Por poca rentabilidad que ofrezca al principio y por larga que sea su amortización es mejor gozar de esta infraestructura que padecer un paquidermo inacabado e inútil.

Bauzá ha comprendido que ha llegado la hora de dar el paso. Los indicios cada vez más claros de recuperación económica le han animado sin duda a dar el paso. Bauzá tiene cada vez más confianza en su equipo económico. Sabe que le están respondiendo a la perfección y por eso ha dado luz verde al fortísimo esfuerzo público que implica concluir el Palau.

Queda un año de intensos trabajos, pero cuando llegue la reválida de las urnas el PP ya podrá dar por prácticamente acabado este objetivo. Tranquilizará así a una ciudadanía que aún se espanta cada vez que pasa con el coche por delante del Palau, teniendo en cuenta además que las grúas llevan un año desplegadas sin trabajar pero que es necesario pagar religiosamente su alquiler.

Hay que seguir adelante, superar los actuales problemas y hacer todo lo posible para rentabilizar en el futuro esta inmensa estructura destinada al turismo y enclavada en plena fachada marítima. No hay otro camino, emocione o decepcione.

Es evidente que Bauzá ha dado muestras de responsabilidad en este tema. Ha resistido la presión mediática y política y no ha anunciado la reanudación de las obras hasta que ha tenido la cuestión cerrada. Ha buscado una reanudación de las obras que no corriese el riesgo de precariedades y nuevas interrupciones. Ha asumido una herencia recibida de difícil solución. Se encontró con una deuda enorme y con el desvío de fondos para inversiones a gastos corrientes. Puso en marcha el plan de pago a proveedores y capeó el temporal como pudo.

Ahora el próximo Govern que salga de las elecciones de la próxima primavera, sea del PP o multicolor,  se encontrará el Palau de Congressos hecho.