Cuando la desobediencia es lealtad
jueves 08 de mayo de 2014, 09:10h
El presidente Bauzá está demostrando un gran coraje político en la negra cuestión de las prospecciones petrolíferas. No ha dudado en exigir a lo senadores del PP Balear que voten en contra de las intenciones de Madrid de agujerear el Mar Balear. Ha puesto su condición y su deber de presidente de todos los baleares por encima de los deseos del PP de Madrid. Es una decisión que le honra. Y más en el Senado, cámara territorial donde cada autonomía tiene todo el derecho del mundo a defender los intereses generales de su comunidad. Nunca un presidente balear había roto la disciplina de voto en la capital para proteger a los isleños. Ha sido una decisión histórica, de gran trascendencia y que merece el apoyo de toda la sociedad civil del Archipiélago sin distinción de colores políticos.
El garbanzo negro de este acto de gallardía es la senadora menorquina Juana Francis Pons Vila. Convendría recordarle a esta oportunista que no ha dudado en alardear de su fidelidad sumisa a los designios de Madrid, que si ha llegado a parlamentaria es porque así lo han decidido el PP Balear y los electores menorquines. Pons Vila se siente ahora muy protegida por la calle Génova y por Moncloa. Pero llegará el día en que su partido la tendrá que ratificar como candidata. Este será el momento en que se le haga pagar este vergonzoso desprecio a su pueblo.
Porque la lección que ha dado Bauzá ha sido demostrar que hay ocasiones en la política (y en la vida) en que la desobediencia es la máxima expresión de la lealtad. Son estos momentos únicos en que la conciencia de respeto a los deseos de la comunidad se sitúan por encima de exigencias indignas o que pueden causar un grave perjuicio a la estructura económica y a la imagen del territorio a la que se sirve.
Bauzá ha ganado muchos puntos con este valeroso paso adelante. Está con los suyos y encima cargado de razón. No se ha puesto de rodillas por motivaciones personales. Ha cumplido con su deber. Ha plantado cara con dignidad. En esta ocasión ha demostrado ser un presidente de los pies a la cresta, auténtica proa de una sociedad que lucha para ser respetada.
Quieren llevarse el petróleo, el dinero y dejarnos el chapapote en nuestras cristalinas playas, auténtico pan de nuestros hijos. Es inaceptable y humillante. Pero, en este aspecto fundamental, tenemos un presidente que no defiende. Puede que no sea suficiente, pero es mucho.
Siempre que José Ramón Bauzá Díaz defienda a Balears y al conjunto de su gente, sea por lo que sea y sea donde sea, tendrá el apoyo incondicional de mallorcadiario,com.