El curso escolar empieza este miércoles 12 en Balears con casi 3.000 nuevos alumnos que se suman a los ya escolarizados; únicamente en Mallorca serán 130.000 estudiantes los que inicien el curso en las diferentes etapas. Como cada año, vuelve a ponerse sobre la mesa la carencia de edificaciones adecuadas para que muchos de estos estudiantes puedan cursar sus estudios en las mejores condiciones. Y es que en toda la comunidad el curso empezará con 113 aulas modulares o barracones, 20 más de los que había al inicio de la legislatura.
La lentitud para poner en marcha los proyectos de construcción de nuevos colegios está dificultando sobremanera los planes de la Conselleria d'Educació. El departamento dirigido por Martí March proyectaba abrir diez nuevos centros a lo largo de la legislatura. La realidad, a fecha de hoy, es que sólo se ha inaugurado el CEIP Son Macià de Manacor, mientras que el Instituto de Santa María está en obras y tampoco llegará a tiempo para el arranque del curso. Los otros ocho centros aún están por licitar.
El Ibisec, organismo dependiente de la conselleria encargado de la construcción de nuevos equipamientos escolares, ha dispuesto de un presupuesto récord de 935 millones este ultimo año y podría llegar a los 1.000 millones en el próximo ejercicio. Los recursos financieros no parecen ser obstáculo para poner en marcha los proyectos. Los problemas proceden más de una deficiente planificación ante la creciente presión demográfica, la obligación de escolarizar manteniendo los ratios por aula o las dificultades urbanísticas que suelen generar los proyectos en cada uno de los municipios. Son situaciones que deberían preverse a la hora de establecer objetivos y, sobre todo, tenerlas en consideración para poder desarrollar los proyectos con antelación sin las urgencias que llevan a recurrir a los barracones.
Armengol cargó contra Bauzá en 2015 por el número de barracones con que acabó el mandato; en esta recta final de legislatura, la oposición volverá a utilizar el mismo argumento contra Armengol y, así, cada vez que cambian los equipos de gobierno.
Sólo con una previsión suficiente y realista podría evitarse esta situación, facilitando unas condiciones dignas a la totalidad de estudiantes y profesores. El suspenso en esta materia lleva ya demasiado tiempo siendo la asignatura pendiente de todos los gobiernos.