Los bares, restaurantes y cafeterías de Baleares deberán identificar a los comensales que consuman en el interior de estos locales, lo que permitirá llevar un registro que las empresas deberán guardar durante 30 días para facilitar a las autoridades sanitarias el rastreo de aquellos casos en los que se produzca un brote de coronavirus. Los clientes deberán facilitar nombre, DNI y teléfono; sólo los que consuman en las terrazas quedarán exentos de esta norma.
La nueva normativa fue comunicada este jueves a los representantes del sector por las máximas autoridades del ejecutivo balear, una vez que las patronales Restauración CAEB y Pimem Restauración criticasen a finales de octubre que el Govern adoptaba medidas sin haberlas consensuado antes.
Junto al control de clientes, los establecimientos deberán instalar medidores de partículas de CO2 en el interior, de forma que los clientes puedan conocer en tiempo real la calidad del aire del local. La medida pretente dotar de mayor seguridad tanto a clientes como a trabajadores, indicando si los espacios interiores de estos locales cuentan con una ventilación adecuada o si deberán instalar purificadores de aire.
La semana que viene, el Govern negociará con las patronales y sindicatos la partida que el ejecutivo autonómico destinará en una línea de ayudas para los establecimientos que necesiten una inyección económica para adquirir estas maquinas, que tienen un coste unitario de hasta 2.000 euros.
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En esta fase, el Govern trabaja con las organizaciones empresariales para habilitar un sello de calidad con el que el sector de la restauración pueda demostrar que cumple todos los requisitos. El conseller Negueruela ha señalado que estas medidas han sido pactadas y se deberán desarrollar para aprobarlas, como muy tarde, la semana próxima. Igualmente, ha enfatizado que el Govern priorizará el uso de las terrazas y, por ello, se permitirán los aforos "necesarios" en función de la evolución de la pandemia.
En el encuentro de este jueves participaron la directora general de Turismo, Rosana Morrillo, la presidenta de Pimem Restauración, Eugènia Cusí, el representante de CAEB Restauración, Alfonso Robledo, el secretario de Acción Sindical de UGT, José García, y la secretaria general de Hostelería de CCOO, Silvia Montejano. Por videoconferencia, asistieron la presidenta de PIMEEF Restauración, Verònica Juan, y el presidente de la Asociación Menorquina de Cafeterías, Bares y Restaurantes de Pyme Menorca, Antoni Sansaloni.
ESCENARIO DE CRISIS
Las nuevas exigencias se producen en el contexto de una profunda crisis. El sector de la restauración en Mallorca registró el pasado octubre una caída de la facturación del 70 por ciento respecto al mismo mes de 2019, mientras que un 24 por ciento de restaurantes, bares y cafeterías de las islas están facturando un 80 por ciento menos que el año anterior.
Los representantes del sector han insistido en que, durante este periodo, estos establecimientos no han sido el principal foco de las infecciones. Aducen que apenas han sido escenario de un caso por cada cien locales, las bajas laborales en el sector por contagios de Covid 19 representan sólo un 5,3 por ciento del total, y el propio Ministerio de Sanidad ha certificado que menos del 3,5 de los pacientes se han infectado en bares o restaurantes.
En su opinión, “nos están sometiendo a un acoso y derribo, cuando la atención debe ponerse en los botellones, las fiestas privadas y las reuniones masivas fuera de un ámbito regulado, ya que es en estos ambientes y situaciones es donde hay un aumento de casos positivos”.
Mientras tanto, sus demandas siguen siendo la bajada en el IVA, más flexibilización en los ERTE, más ayudas para inquilinos y propietarios de estos establecimientos, así como una apuesta por la canalización de ayudas europeas hacia el sector.