Una vez producida la toma de posesión de los nuevos ministros, queda por aclarar la formación del segundo nivel de los ministerios, lo que permitirá determinar si Baleares gana o pierde peso en el nuevo ejecutivo. En el gobierno saliente hay tres cargos baleares en puestos importantes. Se trata de Joan Groizard, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE); Aina Calvo, directora de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, y Bel Oliver, secretaria de Estado de Turismo, un puesto de gran relevancia para la economía de las Islas.
Queda por confirmar que todos ellos seguirán en sus puestos, lo que permitiría mantener la aparente capacidad de influencia de los partidos de gobierno en Baleares antes sus homólogos de Madrid. De momento -aunque se haya aumentado el número de ministerios y secretarías de Estado-, los ciudadanos de Baleares nos hemos quedado sin titular al frente de alguna cartera ministerial. Sánchez ha nombrado a cinco ministros de Madrid, cuatro de Andalucía, tres de País Vasco, tres de Comunidad Valenciana, dos de Galicia, dos de Castilla León, dos de Cataluña, uno de Castilla-La Mancha y uno de Canarias.
Es llamativo el peso en el gabinete que logran comunidades de intereses similares a la nuestra, como es el caso de Canarias, que estará representada en Moncloa a través de la nueva ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias. Se trata de una cartera que tendrá que gestionar los equilibrios y las demandas territoriales en un momento en el que urge una reforma del sistema de financiación y -en el caso de Canarias y Baleares- el establecimiento de nuevos regímenes fiscales para los archipiélagos.
Sánchez ha hecho guiños al socialismo canario de la misma manera que al PSC, formación que logra situar a su número dos, Salvador Illa, al frente del ministerio de Sanidad. O al socialismo andaluz en la figura de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ejercerá como portavoz del ejecutivo, con una visibilidad que muchos interpretan dirigida a convertirla en la designada para sustituir a Susana Díaz.
Baleares, por tanto, deberá esperar a tener representantes en el segundo nivel gubernamental. Y si es cierto que los intereses de la comunidad pueden estar bien defendidos al margen de la representación directa que se logre, tener ministros y secretarios de Estado permite una interlocución directa que facilita mucho el diálogo, además de visualizar el peso político dentro de la formación nacional. En Baleares, PSOE y Podemos deben luchar por alcanzar esa representación, especialmente para poder gestionar con tranquilidad las muchas reivindicaciones que plantea la realidad balear a inicio de esta legislatura.