Este lunes, Baleares registró cero contagios por coronavirus y, por segundo día consecutivo, ningún fallecido. Las cifras, en línea con la tendencia de los últimos días, confirmarían la contención de la pandemia en las Islas. Estos registros coinciden con el arranque de la desescalada, así como con la intención del Gobierno de flexibilizar el avance a cada una de las fases en aquellos territorios cuyos parámetros sanitarios lo permitan.
La situación representa una buena oportunidad para que Baleares -donde la isla de Formentera ya inició directamente la Fase Uno de la desescalada este lunes- pueda emprender con cierta rapidez la recuperación de actividades y negocios. Desde un punto de vista interno, y tras las pocas posibilidades que ofrece la Fase Cero, será a partir del lunes 11 de mayo cuando comercios y restauración comiencen a tener actividad. Faltará, sin embargo, el elemento fundamental que condiciona toda la actividad de la comunidad: la conectividad aérea.
Es básico que puedan llegar visitantes. Para ello, por un lado, el Gobierno debería aumentar las frecuencias de los enlaces, tanto entre las diferentes islas, como con los aeropuertos del resto de España. Y, por otro, es urgente que desde Europa se arbitre lo antes posible una regulación suficiente para recuperar parte del tráfico perdido en dos meses. El ministro Ábalos señalaba este lunes que, si Europa no lo hace con prontitud, España implantará sus propias condiciones. Al menos, si no se puede regular más allá de nuestras fronteras, que se adopten medidas respecto al tráfico aéreo nacional o a las tasas por uso de las infraestructuras aeroportuarias.
En el ámbito internacional, no es una tarea fácil, dadas las circunstancias particulares de cada uno de los países o de las propias compañías aéreas, que necesitarán algo más que ayudas para superar el agujero que les ha supuesto la paralización. Se trata de que -al menos hacia Baleares-, puedan establecerse corredores aéreos sanitariamente seguros, con pruebas en el origen y en el destino. Este camino para recuperar conectividad aérea debería estar trazado y el momento de presionar para conseguirlo es ahora, cuando las cifras empiezan a situar Baleares dentro de una esfera del control de la enfermedad.