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Ayuntamientos, Govern y vertidos en las playas

miércoles 04 de marzo de 2020, 00:00h

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La preocupación de que se repitan vertidos de aguas fecales en la costa de Baleares en plena temporada turística llegó este martes al Parlament. En conseller de Medio Ambiente, Miquel Mir -preguntado al respecto por el diputado Mariano Juan, del PP- relató las inversiones realizadas por el Govern mediante convenios desde el año 2015; una inversiones que habrían alcanzado los 200 millones de euros. Junto a esta exposición de datos, el conseller concluyó, sin embargo, que el peso de esta problemática recae, sobre todo, en los ayuntamientos dado que este tipo de vertidos tiene una relación directa con la existencia y el estado de las redes unitarias de alcantarillado, de titularidad municipal.

Es cierta la competencia local, como lo demuestra la situación generada en el Ayuntamiento de Palma -investigación judicial contra responsables municipales incluida-, pero no estaría de más que el Govern estableciera un plan de actuación global que evite este tipo de situaciones, además de salvaguardar el uso correcto del canon de saneamiento. Es responsabilidad del ejecutivo balear que se puedan garantizar las condiciones para prevenir una circunstancia que perjudica gravemente al medioambiente y a la salud de las personas. Especialmente cuando los vertidos están siendo cada vez más habituales, como lo demuestran los que de forma casi continuada se producen cada año en la bahía de Palma y en el municipio de Eivissa.

El espectáculo de playas cerradas por vertidos fecales o aguas residuales sin depurar no debería volverse a repetir; y mucho menos en plena temporada turística. Esta imagen, sumada a los destrozos sin reparar en los municipios turísticos que azotó la tormenta Gloria -y que por burocracia o falta de sensibilidad pueden permanecer así todo el verano-, son una pésima carta de presentación en una temporada turística que, dada la situación de incertidumbre reinante, podría convertirse en una cuesta arriba muy pronunciada.

En esta situación, el Govern no debería esquivar ninguna responsabilidad, liderando todas aquellas acciones que conduzcan a un correcto desarrollo de las infraestructuras, protegiendo el medioambiente y velando porque tanto residentes como turistas puedan disfrutar del entorno con todas las garantías.