mallorcadiario.cibeles.net

Atasco de obras

domingo 28 de octubre de 2018, 22:00h

Escucha la noticia

El final de legislatura llega acompañado de una serie de obras en carreteras que van a complicar la circulación en numerosos tramos de la red viaria de Mallorca. Se trata de nuevos proyectos, pero también de obras de mantenimiento o, incluso, de asfaltado que van a coincidir en los meses que preceden a las elecciones del próximo mes de mayo.

La autovía hasta Campos, las obras de construcción de nuevos enlaces en los accesos a Palma, el mantenimiento de la autopista de Inca, mejoras en la autopista de Andratx, asfaltado de vías y de calles en la propia capital... Son obras necesarias, en muchos casos pendientes desde hace años, que al concentrarse en el tiempo van a suponer una complicación añadida a la ya compleja situación del tránsito en la Isla.

En el caso de la autopista de Inca, que permanecerá cerrada por las noches entre Santa Maria y la capital de Raiguer para refuerzo del firme, las obras se han tenido que aplazar desde este domingo por la previsión de mal tiempo, una circunstancia que obliga a retrasar los trabajos y su consiguiente terminación. Son circunstancias imprevistas que se añaden a las obras que tendrá que acometer el propio Consell de Mallorca por los daños en la red viaria que causaron las recientes inundaciones.

Hay imponderables imposibles de prever, pero la mayoría de las obras en marcha son proyectos que deberían haberse planificado con tiempo para perjudicar lo menos posible a los ciudadanos, que ya soportan un notable déficit de infraestructuras. Es el caso de la autovía hasta Campos o los accesos a Palma, que son proyectos que deberían haberse inicado mucho antes.

Que todas estas obras se concentren en tan poco tiempo supone un perjuicio notable para una circulación que, en circunstancias normales, ya debe soportar situaciones que ponen a prueba la paciencia de miles de conductores, cuando un leve accidente de chapa en la Via de Cintura o en la autopista de Inca provoca atascos kilométricos que se prolongan durante horas. Los ciudadanos no son los responsables de que no existan las vías alternativas o los accesos que deberían llevar mucho tiempo construidos. Las administraciones, en cambio, deberían atender las demandas de servicio sin que se produzcan años de retraso y planificar de forma escalonada todas las actuaciones que sean necesarias.