El decaimiento del POD durante esta legislatura ha puesto en riesgo la ampliación del catálogo de protección que contemplaba. Por ello, se aseguró que el filtro de la Comisión del Centro Histórico garantizaría la preservación del edificio en caso de necesidad.
Este inmueble, parte de una manzana que se conserva intacta, albergaba la histórica pastelería Llull. En la esquina opuesta, se encuentra la cafetería Mavi. La pérdida de este edificio supondría un golpe irreparable para el Eixample, uno de los barrios históricos con más carácter, cuya conservación y protección no han sido una prioridad para la administración.
INSUFICIENCIA EN LA PROTECCIÓN DEL EIXAMPLE
Según la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA), el Eixample es una "pequeña joya" que debe ser preservada y mejorada. Sin embargo, el número de edificios protegidos en la zona es absolutamente insuficiente. En calles como Blanquerna hay muy pocos inmuebles protegidos, en Bartomeu Pou ninguno, y la situación continúa igual.
El edificio en cuestión contaba con protección ambiental, lo que no impedía su crecimiento en altura. Aunque esto podría desfigurar el inmueble, al menos se conservaría una parte de la memoria e historia de la ciudad.
LA ADMINISTRACIÓN TIENE HERRAMIENTAS PARA EVITAR LA DEMOLICIÓN
ARCA subraya que el Ayuntamiento dispone de los recursos necesarios para actuar y evitar la pérdida de este patrimonio. Según la entidad, ya debería haber intervenido siguiendo las decisiones adoptadas por la Comisión del Centro Histórico.
Aunque reconocen que no tienen garantías de éxito debido a la falta de acción de las administraciones, ARCA tomará las medidas necesarias para evitar la demolición. Recuerdan que la Ley de Patrimonio establece que, aunque un elemento no esté protegido formalmente como BIC o por un catálogo, si tiene valores patrimoniales demostrables, debe ser preservado. Este es el caso del edificio, tal como reconocieron el POD y la Comisión del Centro Histórico.
ARCA se pregunta cómo es posible que se haya concedido una licencia de demolición para este inmueble. Insisten en que los derechos de un particular a obtener un beneficio económico no son incompatibles con la protección del patrimonio. "Conservar el original añade valor tanto a la ciudad como al promotor," subrayan.
Con este llamamiento, ARCA busca movilizar a la ciudadanía y a las instituciones para preservar el carácter único del Eixample y evitar una pérdida irreparable para la memoria arquitectónica y cultural de Palma.