En este sentido, han manifestado que una entidad cuyos ingresos ascendieron en 2016 a más de 20 millones de euros "debería comprometerse seriamente, primero a medir de manera fiable, y luego a paliar los efectos indeseados que su actividad genera". Desde la entidad han cuestionado el rigor de los estudios, "no solo por esa pobreza de medios, sino por haberse limitado las muestras a periodos muy puntuales de tiempo".
Igualmente, Amics de la Terra ha criticado que se hayan "disgregado" los datos "para eximir a los cruceros de su cuota parte de contaminación, comprobada justamente el año pasado por personal de la organización ecologista alemana NABU".
De otra parte, han considerado "irónico" que en el estudio se hable de 'datos abiertos', "cuando se ha solicitado por activa y por pasiva por las organizaciones ambientales la información del estudio en curso, sin que se haya proporcionado".