Durante el juicio, el joven ha reconocido los hechos que se remontan al año 2017, cuando entró en la vivienda de la víctima y allí la agredió sexualmente, la golpeó y prendió fuego a la casa.
Inicialmente, la Fiscalía reclamaba una condena de 72 años de prisión, pero tras llegar a un acuerdo entre las partes, se le ha rebajado la pena a 40 años.
Asimismo, el joven tendrá que indemnizar a la víctima con 70.000 euros por los daños morales ocasionados y no podrá acercarse a ésta durante 40 años. Además, tendrá 15 años de libertad vigilada.
Durante el juicio, el joven ha pedido perdón a la víctima y ha asegurado estar arrepentido. Por otra parte, la víctima finalmente no ha declarado, dado que estaba impedida por su estado emocional.