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Un escenario electoral muy diferente al del 28 de abril

lunes 07 de octubre de 2019, 00:00h

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Un 33,1 por ciento de los lectores que participaron en la encuesta de mallorcadiario.com de la última semana confesó su intención de cambiar su voto y elegir en las elecciones del próximo 10 de noviembre la papeleta de un partido diferente al que votó en los comicios del 28 de abril. Esta encuesta, en la que votan aquellos que quieren expresar su opinión, no es un elemento estadístico de carácter científico, pero sí refleja la percepción de que en noviembre podemos hallarnos ante un escenario notablemente diferente al de abril.

La cita electoral del próximo mes contará con los mismos cabezas de lista, salvo la novedad de Íñigo Errejón, que se estrena como candidato a la presidencia del Gobierno al frente de la nueva formación Más País. Sánchez, Casado, Rivera, Iglesias y Abascal repiten cabeza de cartel de cada uno de sus partidos. Sobre el papel, el 10N se asemeja a una segunda vuelta de las elecciones de abril, pero la realidad puede ser bien diferente, como apunta la encuesta de este digital.

Por un lado, el escenario económico actual es notablemente diferente al de abril. Si entonces el país encaraba una temporada estival con creación de empleo, ahora, las cifras de creación de puestos trabajo han empezado a darse la vuelta. La economía española ha entrado en una fase de desaceleración a la que acompañan incertidumbres internacionales como la guerra comercial, la recesión alemana o el Brexit. Los españoles irán a votar el 10 de noviembre con la cifra del paro de octubre, presumiblemente negativa, recién publicada.

Junto a la economía, la elección de los ciudadanos también puede verse influida por el propio cansancio del proceso: cuatro elecciones en cuatro años y una sensación generalizada de que los políticos son incapaces de alcanzar entendimientos que prioricen las necesidades del país por delante de los intereses de partido. Es un lastre que corre el riesgo de traducirse en abstención.

La crisis de Cataluña, con un panorama político crispado tras la inminente sentencia del Procés, añadirá tensión a pocos días del inicio de la campaña electoral (y posteriormente a la hora de pactar investiduras). Por su parte, el "fantasma" de la ultraderecha al que apeló la izquierda en abril parece conjurado toda vez que Vox no obtuvo los resultados que se habían pronosticado.

Con este panorama, los analistas apuntan hacia una polarización del voto, con una vuelta a reforzar el bipartidismo en torno a los dos grandes partidos, PP y PSOE. De todas formas, el resultado final, o mejor dicho, la gobernabilidad, seguirá dependiendo de la suma dentro de cada bloque y la capacidad de pactar de quienes tengan opción de sumar. A un mes vista, el resultado es incierto y pequeñas variaciones en el índice de participación o en la asignación de escaños a un lado u otro en un puñado de provincias, puede significar un escenario muy diferente al de abril. Un tercio de los encuestados por este digital ya van en esa línea.