La larga sombra del Govern parece adivinarse en el reportaje que el tabloide británico "The Sun" publicaba este martes describiendo los proyectos a los que irán destinados los fondos recaudados con la ecotasa. El diario más leído en inglés, con un seguimiento diario de más de ocho millones de lectores, detalla cómo el dinero que paguen los turistas se empleará en la recuperación de rutas en el bosque de Bellver, la conservación de la posidonia y los sistemas dunares, la adquisión de vehículos eléctricos o la mejora del tratamiento del agua, entre otros proyectos.
El Govern ya había anunciado que haría una campaña en los países de los que proceden el mayor número de turistas que eligen Balears. Lo explicó en las ferias de Londres y de Berlín, donde a los touroperadores les era difícil entender que el impuesto al turismo se doblara en la temporada alta a partir de su segundo año de aplicación.
A estas alturas, son muchos los que afirman que la ecotasa ha llegado para quedarse. Esperemos no tener que arrepentirnos de su aplicación en futuras temporadas de menor afluencia de turistas, que un día u otro llegarán, como ocurre con cualquier ciclo económico, poniendo a prueba la competitividad de Balears frente a otros destinos competidores que no aplican ninguna tasa a sus turistas.
Mientras tanto, la ecotasa balear sigue abriéndose camino, convertida en un especie de bálsamo que todo lo cura, la solución a la mayor parte de los problemas que aquejan a la sociedad de las islas. Y es que el mismo día que aparecía el reportaje en "The Sun", ecologistas y vecinos de Palma proponían multiplicar su cuantía nada menos que por cinco a los turistas que lleguen en crucero.
La aplicación del impuesto de turismo sostenible llegó de la mano de un acuerdo político con pocos estudios económicos que lo respaldaran; ahora se está aplicando, modificado mediante otro acuerdo político exigido por Podem que ha doblado su importe. Seguir estirando el chicle, como plantean algunos, no sólo no es serio, sino que pone en riesgo un equilibrio económico en el que las islas dependen de demasiados factores externos.
Es bueno que el Govern explique a los turistas en qué se gastará el centenar de millones recaudados con la ecotasa, aunque el propio reportaje del tabloide inglés concluye señalando que el impuesto turístico aplicado en las islas "es tan controvertido que queda por ver si con 'educar' a los turistas se compensará la subida". No es la visión de los hoteleros ni de la oposición parlamentaria; es lo que afirma el diario más leído en el Reino Unido y en Irlanda.